“La inclusión no es un gesto de buena voluntad: es reconocer al otro como un igual, con derecho a estar, participar y ser. Cuando cambiamos la mirada, dejamos de hablar de discapacidad y empezamos a hablar de personas.”
Hay conversaciones que nos despiertan, nos hacen pensar y nos revelan la felicidad que se puede encontrar ahí, donde antes percibíamos miedo.
No es de extrañar que las organizaciones como ASDRA estén conformadas por familiares; son ellos quienes sienten la urgencia y luchan por lo que debería estar naturalizado en una sociedad solidaria y con un Estado acorde a ella.
Alejandro es una de esas personas para quien los logros son producto de un accionar generoso, comprometido y profundamente amoroso.
Esta charla es inspiradora.
¡Yo casi no hablo! Escuché con deleite y, de verdad —en alguna sonrisa se me nota—, me sentí bien, abrazado por una energía que, quien no la sienta, se está perdiendo una porción enorme de vida.
Mirálo con tiempo, sin apuro, y dejate llevar por la emoción.
Vamos por buen camino.